Ancianos y
Diáconos
De acuerdo con la enseñanza de las Escrituras, nuestra iglesia es guiada y servida por ancianos y diáconos, quienes han sido llamados a cuidar del cuerpo de Cristo.
Ancianos
Nuestra iglesia sigue la forma de gobierno del Nuevo Testamento, lo que significa que es dirigida por un cuerpo de ancianos. En el Nuevo Testamento vemos que las iglesias eran pastoreadas por una pluralidad de ancianos (Hechos 20:17; Tito 1:5).
Los ancianos son hombres que cumplen con los requisitos bíblicos y que han sido cuidadosamente nominados, capacitados, examinados y ordenados para proveer supervisión espiritual y liderazgo a la congregación. La Escritura describe estos requisitos en 1 Timoteo 3:1-7.
Diáconos
Los diáconos son hombres que igualmente cumplen con los requisitos bíblicos y son apartados mediante nominación, capacitación, examen y ordenación. Su llamado principal es atender las necesidades prácticas y físicas dentro de la iglesia.
La palabra diácono significa «siervo», lo cual refleja su función de apoyar el ministerio de la iglesia. En Hechos 6, los apóstoles designaron diáconos para poder dedicarse a la oración y al ministerio de la Palabra. Los requisitos para este oficio se encuentran en 1 Timoteo 3:8-13.